No desistir

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Ana Blanco

Indefensión. Esta es una palabra que como ciudadana que paga sus impuestos, respeta las leyes e intenta hacer todo acorde con las normas, me duele mucho pronunciar.

Lo hago mientras espero para poner una denuncia y escucho a quienes están antes que yo contar sus casos.

Indefensión porque parece que quien hace las cosas mal es quien tiene todo a su favor, los demás solo rogar que no nos toque. Hoy me tocó y haré todo lo que esté en mi mano por solucionarlo, pero los pasos, las trabas, el que nadie se hace responsable, solo te miran con pena, me lleva a pensar: ¿quién me defiende?

¿Cómo le explico a mi hijo que los malos ganan porque a nadie le importa? Es muy frustrante, lo confieso. Cómo queremos que las nuevas generaciones sean personas de bien si nos rodean tantas personas que eligen el camino incorrecto y, al final, no pasa nada.

Soy de las que no tiran la toalla fácil, seguiré firme, eso no lo duden, pero la indefensión que siento, que sienten todas las personas que ahora me rodean debería ser un llamado de atención. No podemos permitir que la delincuencia actúe sin consecuencias reales.

Aquellos que tienen la capacidad en sus manos de actuar no lo están haciendo, no les importa, pero está en nuestras manos exigirlo, denunciarlo y no desistir a pesar de que sintamos que no sirve para nada.

Seguro se están preguntando qué me pasó. Ha sido algo a nivel digital, en un área en la que el desconocimiento y el “no puedo hacer nada” es mayor todavía.

Pero resulta que tu vida entera ahora es digital, eres todavía más vulnerable frente a todos los que quieren delinquir.

Solo me queda agotar todos los pasos, les aseguro que lo haré.

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