No competitivos

La posición geográfica de la República Dominicana le brinda grandes oportunidades, pero para aprovecharlas tiene que prepararse en todo el sentido de la palabra.

Los tratados de libre comercio de los que es signatario el país son el mejor ejemplo de lo que decimos.

Ahora abundan las quejas por lo desventajoso que en la práctica está resultando el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica, instrumento que en su momento se presentó como la gran oportunidad para el país convertirse en el líder comercial de la región.

¿Porqué no estamos disfrutando de las bondades que se previeron cuando se negociaba el acuerdo y, por el contrario, estamos perdiendo mercado frente a nuestros competidores regionales?

La respuesta resulta simple: los centroamericanos se prepararon para aprovechar al máximo ese instrumento y mejoraron sus niveles de competitividad.

La República Dominicana, en cambio, hizo muy poco por mejorar y por el contrario se fueron agravando males que existían y estaban identificados aún antes de la firma de los tratados en cuestión.

Por ejemplo, cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica o cuando suscribimos el DR-CAFTA se sabía que la crisis energética era una retranca, pero al día de hoy ese servicio lo que ha hecho es empeorar y encarecer.

A la vista, sin que esto sea un pronóstico pesimista, no se vislumbran soluciones fáciles ni a corto plazo para este problema.

Lo mismo ocurre con el tema de la educación. Cada año se observa un mayor deterioro en nuestro sistema educativo y la inversión sigue siendo insuficiente, dispersa e ineficaz.

Citamos sólo dos elementos que nos impiden ser competitivos y que, por lo tanto, hacen que nuestros vecinos saquen mayor provecho del libre comercio.