http://eldia.com.do/image/article/29/460×390/0/06280154-BF13-4004-8FBF-FF7229ED6137.jpeg

El senador peledeísta Tommy Galán, reelecto para que permanezca seis años más en sus funciones, ofreció una prueba de sensatez al someter un proyecto de ley que haría menos grosero e irritante el privilegio que tienen los legisladores para importar vehículos sin pagar impuestos.

Propone el senador por San Cristóbal que se ponga un tope a las exoneraciones de automóviles y yipetas de lujo que importan los señores congresistas. Se trata de una buena iniciativa que, sin embargo, me temo que no va a encontrar mucho eco en las augustas salas donde se hacen las leyes.

Pero aún en el caso de que la propuesta del senador Galán se materialice, la necesaria profilaxis que requiere un Congreso Nacional que se precie de ser transparente y dedicado únicamente a dotar al país de normas de la más sana convivencia social, esa necesaria profilaxis, quedaría coja e incompleta.

¿Será capaz el nuevo Congreso, por ejemplo, de renunciar a repartirse entre sus miembros el odioso e ilegal “barrilito”, que los hace indignos de llamarse “representantes del pueblo”?

Mientras exista “el barrilito”, la dignidad estará ausente del Congreso.