Niños con derechos (4)
Hoy es la cuarta semana que tratamos el caso de Bryan, un chico de Cienfuegos, en Santiago, de 10 años de edad, que repetirá el quinto grado.
Si bien es cierto que Bryan y sus hermanos tienen, en apariencia, todas las necesidades cubiertas, no es menos cierto que la calidad de cada una es ínfima, y como ellos, miles de niños.
El Estado debería tener organismos que velen por la calidad y seguridad de la vida de estos infantes para garantizar hombres y mujeres de provecho.
Observando este caso, entre otros tantos miles, podemos darnos una idea de qué personas estamos cultivando para formar el reemplazo de nuestra sociedad que hoy se sumerge en la corrupción, el narcotráfico, el vandalismo, el sicariato y la delincuencia común.
Entonces, ¿qué tendremos mañana? Apenas soy una periodista que presenta ideas y situaciones ante el público con el objetivo de identificar problemáticas que nos despierten la conciencia y de alguna manera nos hagan reaccionar y comprometernos con ese entorno que, si no tratamos de mejorarlo hoy, mañana nos devorará a todos por igual.
Al final, la delincuencia no pregunta nombre, rango o posición, simplemente ataca.
Insisto en que como sociedad, cada uno de nosotros debemos comprometernos con situaciones como estas que en apariencia parecen particulares, pero que en realidad son tan abundantes que ya ni nos sorprenden y las pasamos inadvertidas hasta el día que nos asaltan o matan a algún conocido cercano, y aún en ese momento no analizamos por qué y cómo ese delincuente llegó a ese barranco, o si de alguna forma pudimos o podemos hacer algo por otros que como él o ella están en esas mismas sendas.