Necropolítica del Estado dominicano

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Wilfredo Mora
Wilfredo Mora

El término “necropolitica” equivale a la política pública de la regularización de la muerte del Estado. No es un concepto difuso, pero está repartido en diferentes niveles del control estatal hacia la muerte que declara el Estado (fundamentación de la violencia, derecho, excepción y soberanía).

La primera vez que me topé con esta palabra fue a través de la lectura de un extraordinario ensayo de dogmática penal, “Derecho de nacer, liberad de morir”, de Luis Jiménez de Asúa, el más conspicuo penalista en el idioma español.

También ese concepto es un legado de las obsesiones de Occidente por la colonización, la acumulación, la raza y el exterminiodurante el fascismo; de manera opuesta, la evolución de las ciencias que investigan la criminalidad, y por ejemplo se habla hoy de eutanasia de un modo que conforme una política estatal y legalmente asistida, allí donde haya una ley previa. Elizabeth Külbe-Roos (Suiza), la más importante tanatóloga social, le dedicó toda su vida al estudio de la muerte y del morirse.

Su contribución al manejo del paciente terminal, marcando las alternativas en su cuidado hospitalario, trato amoroso en el hogar-hospicio y/o residencia de curas paliativas, así como la enseñanza sobre vida, muerte yel testimoniográfico de algunos de sus pacientes.En el plano filosófico, Michel Foucault, francés, demostró que todo esto se reduce a la micropolítica del poder, y el poder miente: la biotipología es el poder de matar y dejar vivir.

En esta ocasión, se puede contribuir al conocimiento de la necropolitica de la muerte por coronavirus, a partir de que hay un estado de excepción y una situación de emergencia, de manera que el Estado que administra la muerte, también tiene la capacidad de disminuirla.
Sabemos que el virus es de muy baja letalidad, pero las cifras mundiales espantan y horrorizan.

En la República Dominicana las cifras iniciales y últimas indican lo siguiente: del 17 de marzo, confirmados 34 casos de COVID-19 y 2 fallecidos al 17 de mayo, reportado 12,725 casos confirmados de COVID-19 (411 casos nuevos): 2,040 se encuentran en aislamiento hospitalario, 3,638 en aislamiento domiciliario, 6,613 recuperados y 434 fallecidos (6 defunciones nuevas) (letalidad=3.41%).

Hospitalizados, 142 se encuentran en Unidad de Cuidados Intensivos; 47.18% en centros del Gran Santo Domingo, 28.16% en Santiago y 12.67% en Duarte. El 54.07% (6,880) de los casos confirmados son hombres. Mediana de edad 41 años. El 80.90% (10,294) de los casos se concentra en 12 municipios (figura 2). En las últimas 4 semanas, la positividad en las muestras procesadas es de 20.35%.

En clave de necropolítica, estas variables computadas estarían concluyendo de manera positiva en el ejercicio soberano del estado sanitario planteado, a menos que existan quejas demostrables de que se esté incurriendo en prácticas políticas como si se tratara de que estos sujetos representan “vidas que son desechables”.

Lo que hasta ahora se ha ponderado como bueno es la parte psicológica de la muerte; preparar este diálogo con los familiares que no van a poder despedirse de sus fallecidos.

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