Navidad con Covid-19
Notamos con preocupación presiones para que se permita un relajamiento de las ya disminuidas medidas restrictivas impuestas para contener el avance de un Covid-19 que se muestra indetenible a escala mundial.
Algunos, queriendo ridiculizar el toque de queda, lanzan la pregunta si el Covid-19 no se contagia a partir de las 9:00 de la noche.
Lo lamentable es que esas expresiones salgan de personas a las que se les atribuyen cabezas bien amuebladas.
No es que el Covid se contagie o se deje de contagiar a ciertas horas, sino que durante la nocturnidad hay mayor socialización con factores que reducen la conciencia del ciudadano, como por ejemplo, el alcohol.
Durante el día, mientras la gente trabaja y hasta mientras estudia, hay mayores niveles de cuidado, pues se sabe que en la nocturnidad el consumo de alcohol, el esnobismo y hasta la pasión reducen la racionalidad requerida para mantener el distanciamiento social, la limpieza constante o el uso de mascarillas.
Los números reales indican que la flexibilización ha traído mayores casos de Covid. La diferencia de ahora es que el sistema sanitario está más preparado, los galenos tienen mayor pericia para tratar los efectos del virus y los ciudadanos tienen más fácil acceso a pruebas para diagnóstico temprano y buscar atenciones antes de entrar en crisis.
República Dominicana, como ha ocurrido en el mundo entero, ha sido golpeada por la pandemia y su consecuente crisis sanitaria y económica. Pero debe verse en otros espejos que bajaron la guardia.
La economía dominicana no resistiría un rebrote sin sufrir consecuencias catastróficas al nivel económico y sanitario.
El Gobierno tiene la obligación de tomar decisiones priorizando la salud, aún por encima de la economía, y mucho más frente al ocio o la tradición.
No es tiempo de desesperarse ahora cuando parece que estamos más cerca de la esperada vacuna contra el Covid-19. Recordamos el adagio popular de que “quien espera lo mucho, espera lo poco”.
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