Narcisistas y crueles
Creo que eso de hacerte responsable de tus actos está pasado de moda. Ahora parece que tener una autoestima alta es buscar excusas para todo, principalmente para lo malo. Quererse a uno mismo debería implicar ser capaces de reconocer las cosas, asumir las meteduras de pata y hasta pedir perdón si es necesario.
Pero no, ahora es más común echar la culpa a otros, buscar excusas que justifiquen lo mal hecho y, sobre todo, no reconocer absolutamente nada.
Creo que tener la valentía de afirmar frente a uno mismo y los demás que te has equivocado es una de las cosas más liberadoras, aunque haga daño al orgullo.
En ese instante tomas la decisión de querer ser mejor persona, de no volver a caer en el mismo error y, ante todo, de poder pedir disculpas si alguien ha salido afectado en el camino.
Pero, si ocurre lo contrario, que te cierras, niegas lo evidente, lo manipulas, lo transformas, quizá estés sobreviviendo en un entorno que no perdona fácil a quienes se equivocan. Sin embargo, no estás creciendo. Simplemente tapas aquello que tienes que mejorar y la próxima vez será aún peor.
Y, cuando te vengas a dar cuenta, estás en una espiral en la que no te reconoces. No sabes cuál es tu versión, si la real que actúa o la que se esconde tras una máscara de “yo no fui” o “así soy yo”, que no permite que crezcas como persona. Y es que, al final, si lo miras fríamente, el problema no es equivocarse, es no ser capaz de admitirlo y asumir las consecuencias de esa acción.
Y hoy todo nos lleva a eso y nos convertimos en personas narcisistas muchas veces, crueles otras. Y al final, es más sencillo admitir, asumir y aprender.