Mujica, el ex guerrillero que se quiere vestir de presidente
MONTEVIDEO, Uruguay.-José Mujica, dirigente histórico de la guerrilla urbana Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), se quiere vestir de presidente y corre como favorito para ganar las elecciones del 25 de octubre como candidato de la coalición oficialista de izquierda Frente Amplio.
De 74 años, senador y ex ministro de Ganadería, Mujica ha tenido una vida azarosa, aunque ahora se dedica, además de la política, a plantar acelgas y otras hortalizas en una chacra en el noroeste de Montevideo.
Fue uno de los fundadores de la guerrilla tupamara surgida a comienzos de los ’60 como grupo clandestino que buscaba desmontar por la vía armada al Estado "burgués" y al sistema capitalista. Aunque los años lo han moderado, y mucho.
Mujica, que recibió nueve balazos, estuvo preso en 1970 y participó en una masiva fuga de la Cárcel de Punta Carretas de setiembre de 1971.
Fue recapturado y en 1972, cuando las "fuerzas conjuntas" (policías y militares) derrotaron al aparato militar tupamaro, pasó a ser uno de los denominados "rehenes" de la dictadura (1973-1985), que estuvieron presos en diferentes cuarteles del país en condiciones infrahumanas.
El 1985, con la restauración democrática, fue liberado en el marco de una amnistía impulsada por el gobierno de Julio Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000).
Casado con la senadora y también tupamara Lucía Topolansky y sin hijos, Mujica fue el primer dirigente histórico del MLN-T en ingresar a la Cámara de Diputados en 1995, luego de una reorganización política de los ex guerrilleros que se insertaron en el sistema político y en 1989 se incorporaron al Frente Amplio.
Tras las elecciones de 1999, pasó a ocupar una banca en el Senado y cuando en 2005 el FA asumió el primer gobierno de izquierda de la historia del país, el grupo de Mujica fue el más votado dentro de la coalición.
El presidente Tabaré Vázquez lo designó entonces ministro de Ganadería, Agricultura y Pesa, cargo que ejerció hasta marzo de 2008, cuando regresó a su banca en el Senado y lanzó su candidatura a la Presidencia.
A partir de ese momento, proptagonizó un contrapunto con Vázquez, que apoyaba la candidatura del entonces ministro de Economía Danilo Astori, quien perdió la interna del FA y que ahora acompaña a Mujica como candidato a vicepresidente.
Con un lenguaje llano, popular, poco medido, y muchas veces polémico, Mujica fue objeto de críticas incluso del presidente Tabaré Vázquez, quien calificó de "estupideces" polémicas declaraciones del candidato.
Dueño de un estilo desaliñado cultivado a lo largo de muchos años, el Mujica candidato ha buscado moderar su lenguaje -no siempre con éxito- y aceptar lucir trajes -aunque sin corbata- y acicalarse cuidadosamente.
Se propone impulsar "acuerdos políticos nacionales e interpartidarios" para impulsar políticas de Estado, porque sin ellos "no hay ningún impulso de transformación estructural que pueda sostenerse por décadas".
Así, el miércoles ofreció a todos los partidos alcanzar un pacto nacional en materia de educación, energía y medio ambiente y seguridad pública, ante las "coincidencias" entre los distintos programas de gobierno en juego.
Y para aventar temores y fantasmas, en el cierre de su campaña afirmó que seguirá "a muerte la línea" marcada por el gobierno saliente de Vázquez.