Cuando nació, el 16 de septiembre de 2016, Lucky sorprendió a todos, especialmente a la familia McCubbin, unos granjeros de Kentucky que pensaron que no sobreviviría. Por eso la llamaron Lucky.
La becerra sufría una mutación genética llamada policefalia que le dio cuatro ojos, dos narices y dos bocas.
Lucky murió a los 108 días de nacida, el pasado lunes 2 de enero, una semana antes de una visita al veterinario que salvaría su vida.
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