Monumento Montesinos será el nuevo ícono de Santo Domingo

La estatua que simboliza a fray Antón de Montesinos mientras proclamaba la denuncia sobre los maltratos a los indígenas en la isla.

Santo Domingo.-La enorme figura de 15 metros de altura que representa al legendario Fray Antón de Montesinos luce tan esplendorosa como en 1982, cuando fue donada por el gobierno mexicano a la República Dominicana con fondos provenientes del “Acuerdo de San José”.

El gesto del gobierno mexicano era rendir honor al fraile de la Orden de Predicadores de Santo Domingo de Guzmán, dominicos, que pronunció el más famoso sermón de la América colonial, conocido hoy como “Sermón de Adviento”.

Durante años ese monumento estuvo abandonado, siendo hasta convertido en una especie de cueva que albergaba mendigos, adictos y escondites para la prostitución o el abuso sexual de menores.

Personal del cabildo riega la nueva jardinería del monumento.
Personal del cabildo riega la nueva jardinería del monumento.

En todo ese tiempo el monumento parecía que denunciaba sus propias condiciones de abandono, lo cual hacía con tanto fuerza como la que pretende recoger en el gesto captado en la estatua del momento en que se proclamaba el maltrato a los indígenas de la isla de Santo Domingo o La Hispaniola.

El monumento ha sido remozado, muestra todo su esplendor y se erige imponente con el gesto de proclama y denuncia de un sermón que convirtió a la ciudad de Santo Domingo en la cuna de los derechos humanos.

El Ayuntamiento del Distrito Nacional se ha encargado de reacondicionar la obra física y todo el entorno con una inversión de unos 40 millones de pesos, manteniendo la esencia del monumento, pero agregándole un concepto de utilidad que permita darle vida al lugar.

El alcalde David Collado explica que esa imagen será convertida en el símbolo de la ciudad, por toda la significación histórica del momento que capta, aquel “Sermón de Adviento” pronunciado el 21 de diciembre de 1511, el segundo domingo de adviento, frente a todas las autoridades coloniales, incluyendo el virrey Diego Colón.

El monumento contendrá salones para eventos, para exposiciones itinerantes y exhibiciones permanentes, de manera que el sector cultural tenga nuevos espacios donde mostrarse.

“Todo está concebido de manera tal que se preserve el concepto original del monumento y también aprovechar espacios donde pueda haber una activa vida cultural”, explica Sixto Abreu, director de Infraestructura Urbana del Cabildo.

El alcalde David Collado enfatiza que el énfasis fundamental del monumento y de la museografía es el tema de los derechos humanos, en consonancia con la esencia del “Sermón de Adviento” pronunciado por Montesinos.

El entorno

Los trabajos de remozamiento del monumento se extienden a todo el entorno, como si también se quisiera recordar el esmero que pusieron los colonos españoles para la celebración de aquella misa de adviento, que luego descubrirían sería el escenario que utilizaría la Orden de los Dominicos para reclamarles que como cristianos debían darles un trato humano a los indígenas que eran explotados en la extracción del oro.

Los españoles en Santo Domingo en ese momento no solo celebraban el Cuarto Domingo de Adviento, a pocos días de la Navidad, sino que sentían regocijo porque ese mismo año, en agosto, el entonces papa Julio II había elevado a Santo Domingo a la categoría de diócesis y hasta se había designado un obispo, a Francisco García Padilla.

Por tanto, con la presencia del Virrey en esa misa y toda su corte, la iglesia y todo su entorno lucían esplendorosos.
Pues así se prepara el entorno sobre el cual se erige la imponente figura de Fray Antón de Montesinos. Luce radiante, con áreas verdes bien acondicionadas, una jardinería acorde con la dignidad de la obra y con el mar Caribe de fondo.

Sin embargo, la basura que arrastra el río Ozama, en cuya margen se enclavaron los colonos españoles a los que les habló Montesinos, se sigue posando a la orilla del mar, mostrando la contaminación en todo ese litoral sur.

El alcalde David Collado anunció que será colocada una malla luego del puente flotante que une las avenidas Francisco Alberto Caamaño (La avenida del Puerto) con la avenida España, para contener la basura que arrastra el Ozama.

Ese proyecto será ejecutado gracias a la colaboración del Grupo Martí, cuya Fundación realiza trabajos por el rescate de ese afluente.

En tanto que Sixto Abreu explica que también coordinan con la Autoridad Portuaria para que se desocupe un área que es utilizada por camioneros como estacionamiento a espera de ser contratados para el traslado de cargas del muelle de Santo Domingo.

Esa área, que forma parte del lote del monumento, es la entrada vehicular al mismo, y además se instalará un control de acceso como parte de las medidas de seguridad.

Indica que la vigilancia del entorno forma parte importante del proyecto, ya que además de cuidar la parte física hay que evitar lo que ocurría en el pasado, que ese entorno se convirtió en una especie de refugio de delincuentes, adictos y mendigos.

Los espacios

El acondicionamiento de la obra ha recuperado varios espacios de utilidad para diversos usos.

En el primer nivel se habilitó un salón para unas 300 personas, en el que se pueden realizar eventos culturales de mediana capacidad.

Pero la parte trasera del momento también está apta para eventos artísticos y culturales de mayor magnitud, con la ventaja de tener de fondo al majestuoso mar Caribe.

En ese mismo nivel hay dos salones más pequeños, propios para exhibiciones pequeñas, conferencias o puesta en circulación de libros.

En el segundo nivel, el que está al nivel del Malecón, mantiene el concepto de espacios abiertos, propio para exposiciones temporales, pero además con vista al mar.

Una gigantesca placa contiene un fragmento del “Sermón de Adviento”, levantada sobre un espejo de agua para darle realce.

A la vista del visitante, lo más impresionante es subir a la parte superior, a los pies de la enorme estatua, sostenida sobre lo que representa el ambón.

Mirar desde abajo a ese gigante, con la sensación del pelo movido por el viento, la mano al lado de su boca para que sus palabras tuvieran mayor proyección, no dejan lugar a dudas de la dimensión histórica del momento que allí se recoge.

Fray Pedro de Córdova

En cada uno de los rincones del monumento a Fray Antón de Montesinos se siente la presencia de un héroe no muy publicitado, fray Pedro de Córdova, ideólogo y mentor de la denuncia que se hizo a través de ese sermón.

El “Sermón de Adviento” fue preparado en pleno por los dominicos y coordinado por fray Pedro de Córdova, quien encomendó a Montesinos recoger las denuncias sobre el maltrato a los indígenas en el sermón de ese domingo siguiente, 21 de enero, y se repitió la misma denuncia el domingo siguiente.

FRAGMENTO DEL SERMÓN DE ADVIENTO

¿Estos no son hombres? ¿Con estos no se deben guardar y cumplir los preceptos de caridad y de la justicia? ¿Estos no tenían sus tierras propias y sus señores y señoríos? ¿Estos hannos ofendido en algo?

¿La ley de Cristo, no somos obligados a predicársela y trabajar con toda diligencia de convertirlos?… Todos estáis en pecado mortal, y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes.

-- publicidad --