Montaner, Taiwán y la República Dominicana
Carlos Alberto Montaner es un connotado analista político latinoamericano, cuyas opiniones son reproducidas en periódicos, emisiones radiales y programas televisivos.
Entre sus escritos recientes ha elaborado un listado de siete lecciones aprendidas del desarrollo de Taiwán, la otrora provincia rebelde china y hasta hace poco junto a Corea del Sur hijas preferidas de Estados Unidos de América en Asia.
Estas lecciones las ha repetido, haciendo comparación de ellas con Costa Rica, República Dominicana y otros países del hemisferio.
Comienza destacando que Taiwán es una isla con una población muy parecida a muchos de los países de la Cuenca del Caribe. A diferencia de otras naciones, Taiwán supo aprovechar las ayudas económicas, aperturas de mercado de países amigos y el posicionamiento político que disfrutaron a lo largo de la llamada Guerra Fría.
Taiwán, bajo una dictadura militar de partido, que encabezaba el Kuomintang, primero dirigida por Chiang Kai-shek, sucedido a su muerte por su hijo Chiang Ching-kuo, no comenzó a democratizarse sino hasta 1991. Una de las conquistas del cambio político que se logró sobre los cimientos de la dictadura del Kuomintang ha sido una mejor repartición de la riqueza, fundamentalmente generada por un sector privado privilegiado.
Las lecciones que Montaner aprecia son fundamentales en cualquier escenario de crecimiento económico: inflación baja y predecible, gasto público disciplinado, y equilibrio fiscal. Y tan importante como esos fundamentos está la creación de un estado de derecho con reglas claras y tribunales imparciales, en medio de una gran seguridad ciudadana.
Ha descrito el gran recetario universal con el cual generar ahorros, ejecutar inversiones productivas de largo plazo y poder enfrentarse exitosamente a una creciente globalización.
Si los dominicanos siguiésemos este recetario y nos esforzáramos más en la educación, de seguro que algún día Montaner escribiría sobre la República Dominicana en términos de igual admiración.