Miércoles, 18 de septiembre, 2019 | 1:47 pm

Mismas oportunidades



Puedo afirmar de manera categórica que nunca he querido ser igual que un hombre, es más, ni tampoco que ninguna mujer. Ahora bien.

Sí quiero, abogo y exijo las mismas oportunidades que cualquier otro ser humano. Después de ahí dependerá de mí trabajar, luchar y conseguir ser mi mejor versión.

En este camino voy a ser consciente de mis virtudes y de mis debilidades, estoy convencida que nunca voy a destacar en algo que tenga que ver con números porque no es una de mis habilidades, pero no por eso voy afirmar que me discriminan por ser mala en finanzas.

La injusticia llega cuando juzgas a los demás por su género, raza, religión, físico o cualquier otro atributo que no tenga que ver con lo que hacen, cómo actúan.

La injusticia llega cuando crees que por ser hombre tienes más derechos, pero igualmente cuando crees que solo por ser mujer mereces un trato diferente.

Y más aún cuando generalizas y pones en el mismo cajón a alguien por su género: hombres abusadores, mujeres explotadas.

Seamos claros. Hay hombres abusadores. Merecen su castigo y debemos luchar por erradicar en las nuevas generaciones el concepto que repite una y otra vez este ciclo.

Hay mujeres real y efectivamente discriminadas, explotadas y países en los que no tienen absolutamente ningún derecho. Por eso lucho, grito y me declaro feminista si hace falta.

Pero tengo la suerte de vivir en libertad, de recoger los frutos de hombres y mujeres que lucharon antes que yo por mis derechos básicos, muchas personas actualmente no pueden decir lo mismo, lamentablemente.

Y siempre me verán en primera fila ante las injusticias, pero no me pidan que vea enemigos por todos los lados ni que espere a que me traten diferente por ser mujer. Mismas oportunidades, siempre.

Ana Blanco

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