Sin temor a equívocos, los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026, quedarán como uno de los eventos deportivos de esa naturaleza, más espectaculares en toda la historia de la región.
Los escenarios de competición, construídos o remozados, estuvieron por encima de las expectativas de juegos de nivel superior, incluso comparados con los levantados para Juegos Olímpicos.
En cuanto a la participación en las canhas, los atletas dominicanos, como dice el refrán, “se la lucieron”, con la mayor cantidad de medallas, en especial de oro, que se había obtenido en cualquier otra versión.
La villa donde se alojaron más de seis mil atletas, también constituyó “un palo por los .411”, al punto, de que practicamente desaparecieron las tantas quejas que históricamente se producen en ese tipo de evento multitudinario.
No hay duda, que la inversión que se realizó para el montaje, fue voluminosa, sin embargo, al final valió la pena, y los los resultados positivos que arrojó están ahí, palpables, a la vista de todos, incluso de los iracundos incrédulos.
En la ceremonia de clausura, el presidente Luis Abinader, pronunció un discurso en el que dejó clara su satisfacción por los resultados que arrojaron los juegos.
La misma percepción la expresaron José Monegro, presidente del Comité Organizador, y Luisín Mejia, de Centro Caribe Sports, quienes agradecieron a todos su interés, hiciendo énfasis en la colaboración, de miles de voluntarios que trabajaron en cuerpo y alma.
Siempre hay personas que dan mucho, pero por olvido, pasan desapercibidas, y ese parece fue el caso de Carlos Bonilla, el exministro de la Vivienda, quien al abandonar el cargo ya tenía avanzadas todas las obras en más de un 80 %.