Martes, 12 de noviembre, 2019 | 10:35 am

Mis temores



En un artículo que titulé “No juguemos con candela” expuso mis preocupaciones sobre la credibilidad puesta en entredicho de la Junta Central Electoral en cuanto al arbitraje y el montaje de las primarias de los partidos de la Liberación Dominicana y Revolucionario Moderno (PRM), responsabilidad que fue evadida por las cúpulas partidarias.

Ahora, por más que se quiera negar o esconder, una gran parte de la sociedad no esconde sus dudas sobre la viabilidad y diafanidad de ese proceso interno y que se ha puesto en cuestionamiento por las denuncias formuladas por el expresidente Leonel Fernández y sus adeptos dentro del PLD.

Creo, sin embargo, que el Pleno del organismo pudo subsanar muchas de las interrogantes que ahora existen en torno a las primarias.

¿Por qué no hubo auditoría a los equipos tecnológicos usados en el voto? ¿Por qué la Junta no requirió de manera institucional las pruebas al expresidente Fernández, y todos sus reclamos los hizo por ruedas de prensa?
Una gran parte de la ciudadanía percibe que la JCE ha actuado con cierto nivel de parcialidad a favor de un determinado candidato del PLD, sea mentira o verdad, este elemento representa un veneno en la confiabilidad que debe adornar a ese organismo. Siempre temía que la crisis que se encubaba en el PLD colocara a la JCE en medio de una controversia ajena y contaminada por la política.

El país no se merece que la imagen positiva que debe adornar a ese organismo sea referente de burla por las redes sociales y en pronunciamientos cotidianos de la sociedad dominicana.

El presidente de la Junta, Julio César Castaños Guzmán, ha manifestado que ningún miembro pretende renunciar ante las denuncias.

Sin embargo, la JCE está obligada a esclarecer cada uno de los cuestionamientos que responsablemente ha formulado el expresidente Leonel Fernández, hasta desvelar si hubo o no el denominado “fraude colosal”. Con replicas públicas la Junta, como lo ha hecho, la Junta no despeja las dudas. Al contrario, se ha mostrado totalmente sin equilibrio.

Franklin Puello

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