Mirar siempre al frente
A menudo pensamos que si tuviéramos la vida para vivirla de nuevo… haríamos las cosas diferentes y mejores, pero sobre todo valoraríamos más a las personas que anclaron en nuestros puertos.
Lamentablemente, nuestra cámara no viene con la opción de retroceder para volver a grabar y solo nos queda hacer todo lo posible para que nuestra película tenga la menor cantidad de arrepentimientos.
Errores siempre cometeremos, pues de los tropiezos nadie nos puede librar porque son parte esencial de nuestro aprendizaje, pero así como estamos compelidos a errar, también tenemos la opción de saber rectificar y hacerlo con sinceridad y a tiempo.
La verdadera magia de equivocarnos es la enseñanza que se desprende de esta acción para no tropezar de nuevo con la misma piedra y al hacerlo, levantarnos nuevamente, fortalecernos y seguir nuestro camino mirando siempre al frente, pues el pasado es simplemente eso, algo que pasó y que no volverá, de ahí el compromiso que tenemos a diario de tratar de hacerlo lo mejor posible, valorando siempre lo que tenemos en frente de nuestros ojos.
Para no tener que decir: Si tuviera la vida para vivirla de nuevo, hablaría menos, escucharía más o hubiera dicho más te amo. Pero más que nada, si se me diera otra oportunidad aprovecharía cada minuto de ella. Mirarla y realmente observarla.
Así que no te pases la vida pensando si hubiera, solo date la oportunidad de probarla, vivirla y agotarla hasta que no quede nada de ella.