Milito, una leyenda viviente del béisbol
Emilio Navarro gira sobre su cadera varias veces y luego se dobla y se toca los pies con las manos. Nada mal para un hombre de 104 años.
Navarro no usa bastón ni necesita anteojos. De vez en cuando se hace una escapadita a bailar.
Y tengo pocas arrugas, bromea. Bueno, tal vez algunas.
El ex pelotero profesional, no está siendo homenajeado por su dinamismo, sino por el hecho de que sigue formando parte de la fuerza laboral. Navarro, quien lleva las cuentas de un negocio suyo de máquinas de juegos, fue nombrado el Trabajador Anciano Más Sobresaliente de Estados Unidos en 2010.