PUERTO PRÍNCIPE.– Militares de El Salvador desplegados en Haití iniciaron sus primeras operaciones de vigilancia en Puerto Príncipe, luego de establecer una base estratégica en la comuna de Tabarre, en las proximidades de la embajada de Estados Unidos.
Los efectivos realizaron recorridos por diferentes sectores de la capital haitiana a bordo de vehículos blindados y camiones de transporte, mientras helicópteros proporcionaban cobertura aérea durante los desplazamientos.
Las operaciones, desarrolladas el pasado 30 de octubre, incluyeron zonas cercanas al aeropuerto internacional Toussaint Louverture, en Clercine, así como distintos tramos de Tabarre y los alrededores de Santo, en el distrito de Croix-des-Bouquets.
La instalación del campamento permitirá a las tropas coordinar sus movimientos, organizar la logística y resguardar los equipos y suministros destinados a la misión de seguridad en territorio haitiano.
Durante los patrullajes, los soldados salvadoreños, vestidos con indumentaria de combate y armados con fusiles de asalto, recibieron muestras de apoyo de algunos civiles haitianos que aplaudieron el paso de los vehículos militares.
Operativo busca localizar a cuatro militares desaparecidos
El despliegue tiene como objetivo principal localizar a cuatro militares desaparecidos desde el pasado 18 de octubre, cuando fueron víctimas de una emboscada atribuida a bandas armadas en las inmediaciones de Croix-des-Bouquets.
Los uniformados pertenecían a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) y, desde el ataque, no se tienen informaciones confirmadas sobre su paradero ni sobre su estado físico.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, confirmó que más de 2.000 efectivos salvadoreños se encuentran en Haití para participar en las operaciones de búsqueda y prometió dar «una lección a las pandillas» responsables de mantener la violencia en el país caribeño.
El Gobierno salvadoreño indicó que el despliegue se realiza en coordinación con el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, y aclaró que no se trata de una invasión, sino de una operación para rescatar a sus militares y apoyar a una nación aliada ante la crisis de seguridad.
La magnitud del contingente ha generado atención entre especialistas en defensa, debido a que la cantidad de efectivos desplegados podría facilitar operaciones de mayor alcance contra las estructuras del crimen organizado que mantienen el control de amplios sectores de Haití.
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