Miles de viajeros varados y sin noticias en el aeropuerto de Madrid-Barajas

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MADRID, España.- Miles de personas se encontraban bloqueadas y sin muchas noticias en el aeropuerto de Madrid-Barajas tras la sorpresiva huelga de los controladores aéreos españoles, la víspera de un largo puente festivo de cinco días que muchos aprovechan para irse de vacaciones.

"¡Sinvergüenzas!", "¡Hijos de puta!", coreaba un grupo de pasajeros en la sala facturación de la Terminal 1 del aeropuerto madrileño, el primero del país, donde muchos se habían instalado en el suelo y otros se resignaban a regresar a sus casas repitiendo que la situación asemeja al país a una "república bananera".

Los controladores se declararon el viernes por la tarde incapaces de trabajar y pararon la actividad de casi todos los aeropuertos españoles. Ello causaba en el aeropuerto de Madrid largas colas de pasajeros ante los mostradores de las aerolíneas y los puntos de información, donde rellenaban reclamaciones a la espera de noticias, de que se retomaran los vuelos o de que ubicaran en hoteles a los foráneos.

La huelga tomó por sorpresa a las compañías aéreas, que intentaban calmar a los pasajeros sin tener muchas noticias. "Hay dos responsables: los controladores y un Gobierno débil y pusilánime al que se chantajea, y que no ha tomado medidas preventivas ante conflictos que ya se habían producido anteriormente", denunció Camilo Hernando, abogado de 45 años varado en Barajas con su esposa, con la que iba a pasar el puente a Londres.

Se refería a las protestas protagonizadas por los controladores en el último año porque el Ejecutivo quiere recortar sus altos sueldos. Horas después, hacia las 23h30, el Gobierno anunció que los controladores militares se harían cargo de dirigir el espacio aéreo y unos pocos controladores civiles empezaban a presentarse en sus puestos de trabajo en el turno de noche.

"Hace un daño a la imagen del país muy grande, no genera confianza"; "Una de las pocas industrias que nos quedan es el turismo y damos lugar a esto", deploraba Hernando, mientras leía las últimas noticias en su ordenador portátil y recibía llamadas de sus amigos.

"Nos sorprende que el aeropuerto no tenga un plan de contingencia, un plan B", y además "habla mal de España como país desarrollado" y "daña la imagen del sector aéreo", lamentó Leónidas Henríquez, un ingeniero chileno de 58 años que regresaba de vacaciones a su país junto con su esposa.

Con él coincidía Jeremy Anderson, profesor londinense de 30 años que veía peligrar su crucero de diez días por la Antártida. "España no me está dando una buena impresión, todo lo que está haciendo es fastidiarme", se quejó.

Además, "como es una huelga de Aena", la compañía española que gestiona los aeropuertos, "las compañías aéreas se lavan las manos y Aena no tiene capacidad ni están organizados para hacer frente a esta situación" y ocuparse de buscar hoteles a los pasajeros varados, lamentó por su parte el danés Erik Nordgaard, de 36 años, que trataba de viajar a Buenos Aires para sus vacaciones.

El metro de Madrid, cuya línea que sirve al aeropuerto abría toda la noche, pedía el viernes por pantallas anunciadoras a quienes iban a volar desde Barajas que no se dirigieran al aeropuerto por el cierre del espacio aéreo.

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