La migración laboral es, y seguirá siendo, un componente relevante de la economía y de las dinámicas contemporáneas, a nivel mundial, regional y por supuesto que también en lo local.
Sin embargo, pocas realidades generan tantos debates, prejuicios y descalificaciones como la migración laboral, en torno a la cual, con frecuencia, se habla de ellos sólo como cifras, amenazas o problemas administrativos, mientras se ignoran las circunstancias que les obligan a abandonar sus lugares de origen.
Desde tiempos remotos, hombres y mujeres han abandonado sus lugares de origen impulsados por guerras, persecuciones, desastres naturales o crisis económicas, sociales o políticas, y es que la necesidad de supervivencia se ha convertido en un motor poderoso de esos desplazamientos.
Millones de personas en todo el mundo cruzan fronteras cada año con la esperanza de encontrar oportunidades que les permitan sostener a sus familias y construir un futuro digno. Probablemente lo hacen, como la mayoría de los dominicanos, con su bandera en el corazón y teniendo “un pie aquí y el otro allá”.
Por eso existe un reto inaplazable, que debe estar dirigido a humanizar cada vez más esos procesos que, por más que se quiera, serán muy difíciles de desterrar de las culturas en la mayoría de los continentes.
En ese contexto, es vital que se produzca una comprensión basada en evidencias para enriquecer el debate público y favorecer la formulación de respuestas sostenibles a un fenómeno que seguirá formando parte de la realidad global por mucho tiempo.
Estas reflexiones surgen a propósito del “Curso en Materia de Migración Laboral, Contratación Equitativa, Inclusión Financiera y Protección de los Derechos de las Personas Trabajadoras Migrantes con Enfoque de Género", organizado por la Secretaría Ejecutiva de la Conferencia Regional sobre Migración (CRM) con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el que participan representantes de distintos países, incluyendo, República Dominicana.
El curso se enmarca en la Estrategia Regional de Migración Laboral y Movilidad Humana en América Latina y el Caribe 2023-2030, que tiene como objetivo promover la gobernanza de esos procesos de manera segura, ordenada y regular, mediante mecanismos de contratación equitativa, integración socioeconómica y protección efectiva de los derechos de las personas trabajadoras migrantes.
En los conversatorios con los reputados especialistas que intervienen en la capacitación se ha puesto de manifiesto la necesidad de entender la migración laboral sin llegar a los extremos de la romantización, pero tampoco a la criminalización del fenómeno, porque ninguna de las dos posiciones contribuye a la comprensión adecuada.
Se requiere de una mirada serena, equilibrada, lógica y analítica, basada en evidencias y consecuencias, en el respeto al Estado de derecho y en el reconocimiento de los derechos humanos universales y de la dignidad inherente a toda persona.
Las estadísticas más recientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revelan que en el año 2022 existían 167.7 millones de migrantes internacionales integrando la fuerza laboral mundial, cifra que representa un aumento superior a los 30 millones de personas respecto a 2013. De ellos, 155.6 millones estaban ocupados y 12.1 millones se encontraban desempleados.
Esa misma fuente estima que la población mundial de migrantes internacionales alcanzó los 284.5 millones de personas, de las cuales 255.7 millones en edad de trabajar.
Estos datos muestran que la migración laboral constituye un componente estructural de la economía global. Desde la agricultura hasta los servicios especializados, pasando por la construcción, el turismo, el trabajo doméstico y el cuidado de personas, millones de trabajadores migrantes sostienen actividades esenciales para el funcionamiento de numerosas economías.
Paradójicamente, mientras sus aportes resultan indispensables, los migrantes continúan enfrentando condiciones de vulnerabilidad, así como barreras, incluyendo las idiomáticas, discriminación, dificultad para validar conocimientos y un acceso limitado o inexistente a la protección social.
La migración laboral no desaparecerá porque se le ignore ni se resolverá mediante consignas.
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