Ni el coach Gregg Popovich se esperaba un inicio tan avasallador de los San Antonio Spurs sobre el Miami Heat, en el tercer juego de la final de la NBA.
Los Spurs dominaron el primer parcial 41-25 y se hicieron inalcanzables, a pesar de los esfuerzos del Heat y su astro LeBron James por recortar la distancia.
Debajo 1-2 Miami está obligado a ganar esta noche el cuarto partido, si es que desea conservar sus posibilidades de retener la corona. “Fue una locura.
No creo que nunca más podamos volver a lanzar para un 76 por ciento en una mitad", reconoció Popovich, quien le dio crédito en la victoria 111-92 a los 29 puntos que encestó el delantero Kawhi Leonard.