México y la advertencia del narcotráfico
Los episodios de violencia desatados en México tras la muerte del narcotraficante conocido como “El Mencho” confirman que cuando el crimen organizado alcanza niveles profundos de penetración institucional y territorial, su poder no depende exclusivamente de un individuo, sino de estructuras que sobreviven, reaccionan y se reorganizan.
Las balaceras, bloqueos e incendios provocados y desafíos abiertos a la autoridad, no son simples reacciones aisladas. Son demostraciones de fuerza. En muchos casos buscan mostrar que los grupos criminales pretenden influir en el orden público y en la percepción de gobernabilidad.
Esos grupos no solo trafican sustancias ilícitas, sino que erosiona la autoridad del Estado y altera la vida cotidiana de la población.
México lleva décadas enfrentando ese fenómeno. La dimensión alcanzada por sus organizaciones criminales es una advertencia para toda la región. El crimen organizado prospera cuando encuentra espacio, tolerancia o debilidad institucional; y cuando crece lo suficiente, revertir su poder se vuelve una tarea larga y costosa en vidas humanas.
Para República Dominicana, la experiencia mexicana debe leerse como una lección preventiva. Nuestro país, por su ubicación geográfica, es un punto estratégico en las rutas del narcotráfico internacional. Eso implica que la amenaza existe aun cuando no alcance niveles comparables. La diferencia entre un problema manejable y una crisis estructural radica en la acción temprana del Estado y en el respaldo de la sociedad.
El combate al narcotráfico no es solo tarea policial o militar. Requiere instituciones sólidas, cooperación internacional, transparencia y una cultura social que rechacen la complicidad. Allí donde el delito se vuelve tolerado, admirado o trivializado, comienza a ganar terreno.
México muestra el costo de permitir que esas estructuras se consoliden. Por eso, la apuesta dominicana por fortalecer la lucha contra el crimen organizado no debe verse como exagerada, sino como preventiva. Actuar antes de que el problema alcance dimensiones irreversibles es la verdadera política de seguridad.
leídas
