Mes de la Patria
Estamos a horas de cerrar el Mes de la Patria y hay que admitir que en verdad es el Mes de la Patria, porque es fundamentalmente la única temporada del año en que se realizan actividades encaminadas a exaltar los valores patrios, el ideario de Duarte y el precio de esta democracia, de ahí que seamos tan malos ciudadanos, poco comprometidos con esta tierra y tan atentos a las oportunidades que ofrecen los políticos, muchas de las cuales jamás se materializarán, aun cuando dichos políticos ganen procesos.
Cuando Juan Pablo Duarte conformó la sociedad secreta La Trinitaria para tener una patria libre del poderío extranjero, de seguro también pensó que la dignidad y soberanía de todos y cada uno de sus integrantes, como también debió considerar invaluable el compromiso, entrega, honestidad y respeto de nosotros para con nosotros.
Y no es porque Pedro Santana procurara borrar el pensamiento duartiano que estamos tan alejados de sus ideales, es más bien por ese sentido de oportunidad que tristemente mantenemos y el cual se afianza cada vez más en el dame lo mío.
La patria es como el hogar materno, donde cada día es una excelente oportunidad para ser el hijo prodigo y retomar esos valores que en la infancia y la juventud se nos inculcaron, los cuales muchas veces ponemos a la orilla del camino en pos de obtener nuestros propios objetivos a mayor velocidad, sin pensar qué patria estamos construyendo para nuestros hijos; un lugar donde no podemos vivir sin barrotes en las ventanas, encerrados desde las 7:00 de la noche, con miedo a la policía, entendiendo que no hay políticos serios y que todos nos quieren engañar.
Cambiar esta y otras realidades debe empezar por nuestra propia reflexión y compromiso.