La F1 vuelve el domingo a Austria, 11 años después de que se disputara en 2003 el último GP en el circuito de Spielberg, donde Mercedes intentará recuperar su hegemonía después de que el piloto australiano Daniel Ricciardo (Red Bull) se impusiera en Canadá.
Con un circuito donde la potencia en recta es básico, los Mercedes deberían volver a reinar, siempre que superen los problemas de fiabilidad que condenaron al británico Lewis Hamilton en Canadá, que abandonó en la vuelta 46 por problemas en los frenos, y afectaron también al líder del Mundial, el alemán Nico Rosberg.