Por: Elizahenna del Jesús
Santo Domingo. – Entrar hoy a una obra en construcción no es lo mismo que hace 10 o 15 años. Más allá del ruido y polvo habituales, se perciben cambios visibles: equipos más modernos, trabajadores mejor protegidos y una forma distinta de hacer las cosas. Para muchos maestros de obra, la diferencia se siente desde la primera jornada. Detrás de esa transformación hay un factor clave: la innovación en las herramientas de trabajo.
En el país, el sector construcción ha ido incorporando equipos que no solo aceleran el ritmo de las obras, sino que reducen riesgos que antes se asumían como parte del oficio. Taladros inalámbricos, sierras eléctricas con sistemas de seguridad, cortadoras de precisión y equipos de medición digital permiten ejecutar tareas con mayor control y menor margen de error.
Uno de los avances más valorados por los trabajadores es la llegada de herramientas ergonómicas, pensadas para cuidar el cuerpo. Mangos antideslizantes, equipos más livianos y sistemas que reducen la vibración ayudan a prevenir lesiones musculares, calambres y fatiga extrema, común en jornadas largas y bajo el calor intenso que caracteriza a muchas obras del país.
Las herramientas eléctricas e inalámbricas, impulsadas por baterías de litio, también han cambiado la dinámica diaria. Al eliminar cables improvisados y conexiones expuestas, disminuyen los riesgos eléctricos y facilitan el trabajo en espacios reducidos. Para el obrero, esto significa moverse con mayor libertad; para el proyecto, implica ganar tiempo sin comprometer la calidad.
La tecnología también se ha colado en la precisión del trabajo. Niveles láser, medidores digitales y sistemas de control permiten medir con exactitud milimétrica, evitando retrabajos y desperdicio de materiales. Esto no solo reduce costos, sino que mejora el resultado final, tanto en grandes edificaciones como en reparaciones y construcciones familiares.
Aunque muchas de estas herramientas suponen una inversión inicial más alta, quienes la usan coinciden en que el beneficio se siente a largo plazo.