¡Memorias modernas!
Me gusta mucho la frase que los responsables del montaje del Casandra 2012 están utilizando desde hace unos meses: El Casandra se moderniza.
¡Qué bien! Página web, afiche como en las grandes premiaciones del mundo, el poder al público para que otorgue un galardón, y otras cosas más.
Pero me gustaría que ese modernismo del que se habla se pueda ver cuando se escoja a los nominados y posteriormente los ganadores.
No se trata de darle brillo exclusivamente al ceremonial, sino de que a quien se le entregue un premio sea porque en verdad se lo merezca.
El próximo fin de semana, cuando los cronistas se reunirán para la penúltima evaluación, de donde van a salir los nominados que se anuncian en enero, sería bueno que esa modernidad entre en la conciencia y la razón de los hombres y mujeres que tienen el poder de sacar lo mejor de lo mejor en el teatro, la comunicación y la música.
Es aquí donde más se necesita estar preparado para no pecar de injustos y darle honor a quien honor merece.
Porque se escucha muy bonito a los productores del ceremonial decir que se ha modernizado y que el premio quedará a la altura de cualquier premiación mundial, pero se olvidan que si los galardones no van a las manos que deben ir su brillante producción se vería empañada por una lluvia de críticas.
Por eso creo que Acroarte debe llamar a los cronistas a que también le presten atención a esa parte del premio, que para mí es la más importante.
Entregar una premiación justa debe estar en primer orden, ya que el Casandra se diferencia de otras premiaciones porque la gente presta atención a los premios otorgados, cosa que no ocurre en las otras, que se van más a lo que es el show artístico.