¿Medio vacío o medio lleno?
El clásico ejemplo del vaso de agua medio lleno o medio vacío, según como lo vea un optimista o un pesimista, puede aplicarse a lo que está sucediendo en la República Dominicana en torno a la polémica sentencia del Tribunal Constitucional sobre la nacionalidad de los hijos de extranjeros nacidos en nuestro territorio.
Muchos califican la discusión como signo de una división de la familia dominicana en dos grandes bandos irreconciliables que se acusan recíprocamente de ser genocidas, fascistas, racistas e inhumanos los unos, o de ser traidores a la patria y enemigos infiltrados los otros. Unos y otros ven el vaso medio vacío.
Los que ven el vaso medio lleno, en cambio, piensan que el hecho de que la susodicha sentencia ha desplazado como tema de conversación tantos asuntos baladíes como los que habitualmente ocupan la atención de los dominicanos, ha dado lugar, en cambio, a que todos nos aboquemos como nunca al examen de problemas verdaderamente serios y trascendentes, cosa que debería ocurrir más a menudo.
Nosotros tomamos un poco de cada una de estas dos posiciones. Vemos como positivo que se discutan a profundidad las posiciones opuestas en cada asunto de interés nacional, así como que echemos a un lado la vocinglería que nos roba tiempo y dignidad. Lo que sobra es el odio, el insulto, la amenaza, la incitación a la violencia.
Que siga el debate, pero civilizadamente, con respeto mutuo.
Esa es nuestra posición.
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