Médicos viven etapa de la "enemistad forzada" por el miedo al contagio de COVID-19
*Por: Johanna Matos y José Miguel de La Rosa
SANTO DOMINGO.-“Los médicos estamos en enemistad forzada, donde soy enemigo del que te queda al frente, al igual que él lo es de ti, lo cual es una situación difícil para todos, pues acostumbramos a interactuar muy de cerca”.
Con estas palabras el director de Cardiología del Hospital Salvador B. Gautier, Fulgencio Severino describe la situación que se vive dentro de los centros por la crisis sanitaria generada por el Covid-19.
Un aspecto alarmante que destaca el galeno que ha desatado un pánico colectivo allí, es que algunos pacientes llegaban con síntomas que no se asociaban al coronavirus, sino a otras patologías y al final resultaba que portaban el virus.
“Han ocurrido contagios de colaboradores por atender pacientes que no se pensaba que tenía coronavirus, sino otras patologías como inflamación del páncreas, problemas de ortopedia y hasta llevados a cirugía, que luego se comprueba que tenían el virus”, reveló el especialista.
Dijo que esto ha incrementado el miedo entre ellos, cuya actitud ahora es mantener una distancia. Además, ha generado un baja de en el personal, porque ha sacado de circulación a más de dos enfermeras y un médico cardiólogo entre otros más.
Alta desprotección
La preocupación es secundada por el Colegio Médico Dominicano, que en nombre de su presidente, Waldo Ariel Suero, alertó que los galenos no están trabajando con la debida protección, y denunció que unos 68 están infectados por coronavirus.
Ante tal situación, Severino entiende que lo correcto sería que todo el personal sin importar su área trabaje con el nivel de protección máxima de tal manera que sin importar por donde llegue el paciente, el nivel de contaminación sea menor.
Sin embargo, la realidad que cuenta el facultativo es que existe una falta de equipos de seguridad y condiciones mínimas para atender a los pacientes, por lo que decidieron crear una carpa con los recursos propios de los jefes de servicios del Gautier.
Una bomba de tiempo
Similar situación la vive Milagros Hernández, enfermera de La Maternidad San Lorenzo de Los Mina, quien expresa que por nivel de inseguridad que hay, contagiarse de coronavirus es una bomba de tiempo.
Ella afirma que no se opone a que creen salas de aislamiento en el centro, pero bajo la facilidad de acceder a equipos de protección, porque hasta el momento hacen malabares para conseguirlo.
Dentro del turno de 24 horas dijo que solamente le suministran una mascarilla, y que a veces las consigue a través de donaciones de pastores de iglesias, al igual que viseras de protección.
Otras dificultad que enfrenta, es el transporte, el cual no aparece a la hora que sale de su casa por el toque de queda, dice que gasta entre 400 y 500 pesos de sus bolsillos pagando taxi para llegar a su trabajo, desde el cruce de Boca Chica donde reside.
En centros privados
Una doctora de un centro privado consultada por EL DÍA, quien pidió no revelar su nombre, explica que para ella es horrible tener que salir de la casas en medio de esta situación, debido a que se siente preocupada porque en su lugar de trabajo no le brindan la seguridad que amerita el momento, pero de todo modo tiene que trabajar.
Señala que hasta para conseguir un mascarilla es complicado, pero le tranquiliza que no acuden tanto pacientes como en los hospitales público, aunque dice que igual hay que tener la misma precaución ya que ingresan muchos pacientes con influencia, y no se sabe quién es quién.
Déficit de personal
Según la presidenta de la Asociación Nacional de Enfermería, Francisca Peguero la condición se ha agravado por el decreto que establece sacar de circulación al todo el personal que pase de 60 años o padezca de una enfermedad crónica y embarazadas, lo cual implicó un retiro del 30% de las enfermeras de las más de 20 mil enfermeras con que cuenta el sistema.
En el último informe sobre recursos humanos de Servicio Nacional de salud, hasta el año 2018 tenía empleados a 59,229 personas, de las que el 66.9% pertenece al personal médico, el 76.4 es mujer, el 33.1% corresponde a personal gerencial, técnico y administrativo. El 57.1% de los contratados tiene 45 años o más.
Sin embargo por la crisis, el Servicio Nacional de Salud designó a 627 colaboradores para integrarlos a las labores ante incrementado de la demanda de servidores causado por el creciente contagio del coronavirus.
Estos nuevos colaboradores, de los que 161 son médicos en diferentes áreas y 297 enfermeras, se suman a los más de 20 mil que se encuentran laborando en todo el territorio nacional.
