Lunes, 19 de agosto, 2019 | 5:23 pm

Mediación, una alternativa a la disputas



En el transcursos de los años se ha incrementado las discordias, discusiones, diferencias, controversias u otras palabras sinónimas, en relación a los enfrentamientos entre personas, sean estas familias, amistades o relacionados.

Pero qué tal si les digo que las mismas tienen una razón, entre las ideas contrapuestas de toda sociedad plural, democrática y tolerante, se requiere como producto de la socialización y la civilización.

Para el común de las personas, consideras vivir o convivir en lo que llamamos una continua contrariedad o conflictividad, es a su modo de ver, una razón para no acercarse a esa persona que actúa  de esa manera.

Si la dinámica de la vida en las personas son las ideas, entonces porque rechazar que las mismas sean iguales a las de nosotros. No creo que todos deberíamos pensar o actuar igual ante un análisis de proyectos, parejas, reuniones sociales o de trabajo. No.

Recordar a las personas lectoras, que exponer pensamientos no es dañino para la convivencia humana, todo lo contrario, son las que han sacado al mundo a la civilización.

Si en estos tiempos se habla de tecnología, de la internet y de avances en las ciencias, es porque mujeres y hombres han expuestos sus ideas a través de los recursos que estos han tenido en sus oportunidades; sean estos oportunos o no.

Por ejemplo cada persona en su rol de escritor, político, filósofo, religioso, músico, mediador, médico, ingeniero o de otras disciplinas; argumenta sus ideas y las socializa con sus allegados o relacionados, tiene como producto un aporte. La riqueza esta en dejar que las opiniones fluyan y lleguen bajo todos los medios, a sectores tanto cercanos como lejanos.

Esas ideas nos acercan y al compartirlas nos ayuda a construir un conocimiento de posible, de utilidad para la humanidad. No nos quedemos callados, planteemos lo que pensamos y construyamos un porvenir de sueños y esperanza.

Entiendo que la mediación como método adecuado para la socialización y realización oportuna de los conflictos, interviene para que la riqueza que poseemos como personas sea compartida, aun sea controversial.

Las personas nos segamos ante las ideas de los demás. Teniendo como fruto el alejamiento y distanciamientos; hasta de personas que incluso admiramos. En nuestro caso, no admitimos ese comportamiento. Todo lo contrario, entiendo que las actuales circunstancias nos deben empujar a ser cada día más cercano al otro. Demostrando con esa actitud, la necesidad de replantearnos lo que somos, personas.

De modo que la mediación y la persona son dos frutos de la conflictividad. Hagamos de la mediación y la persona, una alianza que podrá cesar la violencia con la que estamos acostumbrado a convivir. Tal vez, sin darnos cuenta. Pero no esta tarde.

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