¿Me veré obligado a ?
Pocas cosas cohesionan tanto las naciones como el orgullo patrio, y vigilar que éste no se disipe es tarea de líderes alertas.
Actualmente estamos sumergidos en una de las contracciones económicas más brutales que se recuerden. De hecho, reconocidos economistas han planteado que la misma sólo es superada por la creada por el fraude bancario del año 2003.
De poco sirve estar maquillando cifras y hacer declaraciones de aliento cuando todos sabemos que la realidad es que nos estamos tragando un cable, yo diría que telecable completo.
Agréguele a eso, que muy a pesar de las promesas de garantizar nuestra integridad física y el resguardo de nuestros bienes, los hechos delictivos siguen dejándonos boquiabiertos.
Los servicios básicos son mediocres y no pasa un día sin que se sepa que alguien murió por falta de medicinas, que una escuela no tiene techo, o que no llega agua y luz a determinado sector.
¿Y el tema de los combustibles? Eso no tiene parangón, y peor aún, agravado por el hecho de que si se registran aumentos en los mismos, entre otras razones, es porque hay que cubrir un déficit creado por elementos que están gozando de su hazaña frente al hecho comprobado de que la impunidad, a un año de gobierno, es más que evidente. En consecuencia, el mensaje enviado por las actuales autoridades es el mismo de siempre: roba, que aquí solo el jodío cae preso.
¿Que nos queda? Pues nuestra identidad nacional o lo que queda de ella, y digo así porque desde hace unos meses se vienen produciendo acciones desde Haití que afectan directamente a intereses de la República Dominicana, primero con la veda de salami, luego con los huevos, pollos, plásticos, etc. En fin, de la nada, después de años de intercambio comercial, resulta que lo que se produce aquí no es útil ni sirve para los haitianos.
Lo curioso es que las autoridades del pasado gobierno nunca tuvieron problemas con Haití, y más aún, hicieron grandes negocios con Haití, ¡seamos francos ombe!, eran socios de los políticos haitianos, y frente a las situaciones que se están presentando habría que preguntarse si son fruto de intereses puramente haitianos o en ellos concurren unos intereses dominicanos, que por su pedigrí sabemos que son de la peor calaña. ¿Se sienten tan insuflados los impunes que desafían a las autoridades? ¿Si me tocas, te desestabilizo la economía?
Mientras, seguimos a la deriva, el gobierno dominicano se ve disminuido, su soberanía pisoteada y el último de los bastiones de la cohesión social se disipa, una sociedad desesperanzada y con escaso orgullo patrio es una bomba de tiempo, cualquier estudioso del comportamiento social lo puede atestiguar.
¿Acaso no será tiempo ya de una alocución de esas que incluye la frase me veré obligado a ?