Más sobre la autoridad

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Otra importante reacción provocada por mi comentario sobre la falta de autoridad en este país, ha sido la del escritor y periodista Roberto Marcallé Abreu, de la cual transcribo a continuación algunos conceptos:

“Como siempre, doctor Molina -me dice el viejo amigo-, su columna es una evidencia de la indignación que agobia a la generalidad de los ciudadanos de este país, nuestro país, que uno se cuestiona hasta dónde lo es, porque es inconcebible una sociedad en que la autoridad, dicho de manera simple, haya desaparecido, como lo prueba la conducta en perjuicio directo de la ciudadanía, de la paz y del sosiego, de estos supuestos "sindicatos de choferes" que, se ha probado, más que entidades laborales son asociaciones de malhechores que están muy por encima de la ley.

“Doctor Molina, esto es odioso, repulsivo, inconcebible.

Esos sindicatos mantienen un estado de terror en las calles. Atropellan a quien se coloque en su camino.

Realizan competencias suicidas en todas las calles de la ciudad. Se mueven en vehículos destartalados y, ante cualquier diferencia, sea con los pasajeros o con otros conductores cuyos vehículos ellos viven agrediendo, hacen uso de pistolas, revólveres, machetes, puñales. Se paran en medio de la calle a recoger o dejar pasajeros.

No respetan las luces rojas de los semáforos, se meten en contravía y atormentan a sus propios usuarios y al público en general con una música ofensiva a decibeles prohibidos.

Cuando atrapan un chofer que no está sindicalizado, le destrozan con cuchillos las gomas de sus carros, le rompen los vidrios y lo agreden a trompadas y pescozones delante de todo el mundo. Y nadie, al parecer, hace nada o quiere hacer nada.

¿Qué nos está pasando?

Ayer mismo, al editorializar sobre el estado de desorden instaurado por estos antisociales, el editorialista de “El Nacional”, presumo que en un justo grito de desesperación, expresó que "Si el saldo de un muerto y cinco heridos y el anuncio sorpresivo de una huelga del transporte que dejó varados a miles de ciudadanos indefensos no es razón suficiente para que las autoridades cumplan con su deber de hacer respetar la ley, entonces es prudente que a uno de los dueños del país lo nombren jefe de la Policía y al otro procurador general y se acabó la vaina".

“Usted, en su columna de hoy, corrobora tal actitud al señalar que “lo menos que procedía hacer en el caso que comentamos era enviar a mil policías y 5000 guardias de los que están en los cuarteles sin hacer nada, con tanques de guerra si fuere necesario, para restablecer el orden en dos minutos y meter presos a los revoltosos “padres de familia” que alegremente se burlaban de los pasajeros”…

Eso, doctor Molina. Ilegalizar los gremios de esos antisociales, por tratarse de agrupaciones de antisociales que atentan contra la seguridad de la ciudadanía y el orden público, meter presos a toda esa canalla que hace lo que les da la gana, e incautarles los vehículos y crear un nuevo orden en el transporte, aunque sea una dependencia de las Fuerzas Armadas y en cada guagua vayan dos militares armados con M-16 porque, en definitiva, esos vehículos fueron adquiridos con el dinero que graciosamente les han regalado la autoridades y que previamente han sacado de nuestros bolsillos.

Solo que no hay coraje, doctor Molina, la entereza se ha perdido, y en definitiva, “¿dónde está la autoridad?”, como usted mismo proclama.