Todo empresario, al igual que el buen padre de familia, sigue un proceso difícil de decisiones cuando tiene que enfrentar una situación económica delicada. Igual sucede con los gobiernos, aunque la lógica en la actuación no sea la misma. Por ello hemos visto que a todo vapor y sin más consideración que la de aliviarle la carga a los riferos, se promulga una reforma tributaria parcial bajo el nombre de plan tributario anticrisis.
Pero como según palabras del propio ministro de Hacienda, este admite que el paquete aprobado por el Congreso no es suficiente, se procede con otra legislación al vapor, esta vez clavando un nuevo impuesto llamado de residuos sólidos. Este nuevo gravamen, sin especificar el detalle de su destino, introduce un tributo grosero basado en las ventas de las empresas, no en la generación de desperdicios.
Con esta legislación, una empresa, aun con ninguna venta o generación de desperdicio, se ve obligada al pago de este odioso impuesto creado para compensar el despojo del Gobierno central de ingresos que corresponden a la municipalidad. La otra alternativa y la que con lógica hubiese enfrentado el empresario o padre de la familia seria moderar y racionalizar sus gastos.
El gobierno no ha estado ajeno a esta alternativa y con pompas anunció programas de ahorros que comenzaban con una fusión de ministerios que en la realidad ha resultado un fracaso. Llevamos más de un año y lo único logrado ha sido un cambio de ministros. Y aun cuando se llevase a cabo, se anuncia que no habrá reducción de empleados, y por ende de gastos.
Pero, además, con un déficit fiscal que en el primer semestre del presente año ha llegado hasta casi los RD$100 mil millones, sigue el dispendio público. Este va desde el nombramiento de nuevos empleados hasta el arrendamiento de un hotel para encuentros que muy fácilmente se hubiesen podido realizar en sedes oficiales.
Aún estamos a tiempo, si no fuera por esta bendita política propagandística populista y de subsidios inefectivos, de actuar como el buen padre y moderar el gasto. Ojalá no tener que esperar hasta los resultados de las elecciones del 2028 para ver esa decisión implementarse.