Margarito?

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Cada proceso electoral trae consigo su propia historia; ninguno puede ser tomado como preámbulo del próximo, entre otras cosas, por la socorrida frase aquella de que “la política es cambiante” y por qué no, por la de “somos hijos del destino” (oh! destino? je je).

Así pues, en este momento nos encontramos con dos nuevas caras de aspirantes presidenciales en el escenario político:

Doña Margarita Cedeño de Fernández es reconocida por todos como una mujer ambiciosa, decidida, tanto así que amarró un “camaján” como Leonel Fernández.

Más allá de los resabios de sus adversarios tiene un derecho legítimo a aspirar, como si fuera poco, protegido constitucionalmente, al llenar ella, todos los requisitos exigidos para optar por la Presidencia de la República.

Profesional del derecho, poseedora de estudios post universitarios, funcionaria gubernamental, acompañante del Jefe de Estado en innumerables viajes al exterior y en consecuencia, receptora lógica de esas experiencias.

Tenemos que esperar a ver como se desenvuelve en el fragor de una lucha por el solio presidencial, pero de que tiene más votos que todos menos uno de los aspirantes, y cuidaooo!, nadie puede afirmar lo contrario. Ya veremos si continúa o si “se le aprieta el pecho”.

Por otro lado, una sorpresa agradable, mi amigo Ito, Víctor Bisonó, es parte de una nueva generación de reformistas, partido que de hecho fundaron mi abuelo y mi padre entre otros. Creo que Ito tiene una gran oportunidad de rescatar el espíritu con que fue fundada esa institución política.

Pienso que la característica de franquicia que predomina en la percepción de los electores, en la actualidad, sobre lo que es el Partido Reformista Social Cristiano debe ser erradicada, si el “gallo colorao” de verdad quiere volver a ser una opción de poder.

El afecto con su madre, la excelsa artista Ivonne Haza, y mi amistad de adolescencia con Ito me obliga pues a vigilarlo, como compromisario de un ejercicio político transparente, diferente, esperanzador, a que estamos conminados en este lapso político.

Confío en él, en la mesura, tacto, prudencia de sus acciones y sobre todo, inteligencia de sus pasos. Quiero que sepa públicamente que lo estoy vigilando y seré implacable, si desvía el camino.

Finalmente, pido disculpas si el título o el desarrollo de estas líneas pudieran haber confundido a algunos; es una simple combinación circunstancial de los nombres Margarita e Ito. No sean bellacos, no me digan que pensaron otra cosa, qué va! ni eso, ni mucho menos que con ella, seguimos con él.

Termino por hoy no sin antes desearles en esta Semana Santa, unos días de reflexión en torno a la realidad de nuestro país en el corazón de cada aspirante a la primera magistratura, y por supuesto, paz, en cada ciudadano, en cada punto de reunión.

Umm…Margarito?

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