¿Marear un trompo?

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José Báez Guerrero

La oposición ha sido muy exitosa al vender su idea de que, indefectiblemente, toda defensa del gobierno responde a algún interés espurio o compraventa de conciencias.

Sin embargo, quizás sí es verdad que la corrupción e impunidad tan flagrantes, que indignan a muchos, podrían imputarse a la prensa como cómplice cuando no directamente culpable.

Demasiados periodistas talentosos han confundido emplearse con vender la conciencia. Optan por ignorar la profundidad de la frase evangélica “digamos la verdad y avergoncemos al Demonio”.

¡Vade retro! Con poquísimas excepciones, hay más comunicadores famosos por logreros o notorios, por su audiencia, ligereza o procacidad, que por su talento.

Nuestra prensa pregunta poco (a quienes pueden y deben responder) y acomoda mucho.

Así como a las bocinas las acusan de sólo atacar al PRM y defender al gobierno, las trompetas adolecen del mismo lisio inverso, excepto que las cornetas son virtuosas y las bocinas todos corruptos vendidos. El gran perdedor es el público. Marear un trompo luce más fácil que hacer periodismo… O Justicia. ¡Qué difícil todo!

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