Marcha ejemplar
La marcha por un mayor presupuesto para la educación tuvo una apreciable receptividad; y ayer los convocados marcharon con pancartas y la línea gráfica amarilla asociada a sus demandas.
En todo momento se trató de una manifestación pacífica, en orden, sin agresores ni agredidos.
Todos los manifestantes tuvieron su escenario para dejar escuchar su voz, para que durante todo su recorrido los ciudadanos pudieran escuchar, ver e involucrarse con sus demandas.
La convocatoria contó con la participación de las organizaciones que aglutina la Coalición por una Educación Digna, y se convirtió, desde su partida de los terrenos de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en una marcha alimentada por la promoción de su demanda esencial: una asignación económica, por parte del gobierno, equivalente al cuatro por ciento del Producto Interno Bruto.
En todo el trayecto, desde su salida hasta concluir en el entorno del parque Independencia, hubo una estricta organización.
Las expectativas, de acuerdo a los organizadores, se cumplieron. No podía ser de otra forma, tratándose de la demanda esencial que enarbolaban.
La educación, el orden, la disciplina y, sobre todo, el respeto por ambas partes, demandantes y demandados, indica que vamos avanzando en el alcance de los derechos humanos, la tolerancia, respeto a la diversidad y la disidencia pacífica, y dentro del marco que establece el sistema democrático.
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