El dominicano Manny Ramírez tiene la oportunidad de cambiar su legado de malos hábitos mientras fue jugador de Grandes Ligas trabajando como jugador-instructor en los Cachorros.
Theo Epstein, gerente general de los Cubs, quien soportó y sufrió por todas las travesuras de Manny cuando ocupaba esa posición en Boston ahora le otorgó la oportunidad para demostrar que ha cambiado.
El dominicano tiene su oportunidad para crear un impacto duradero sobre el juego siendo un maestro que trabaja para ayudar a formar a los mejores prospectos de los Cachorros, el boricua Javier Báez y Kris Bryant.
"Cuando te gusta el juego y quieres ayudar a los jugadores jóvenes y darles tú testimonio y todo lo que pasaste, para que no vayan por esa vía, es fácil", dijo Ramírez antes del juego del pasado lunes en Iowa, donde bateó de 4-3, incluyendo su primer jonrón, una anotada y dos remolcadas.
Manny aún es un estudiante del juego, azotando lanzadores, con un swing perfecto, incluso a los 42 años.
Pero él insiste en que no es el mismo tipo que causó dolores de cabeza o el jugador que fue abofeteado con dos suspensiones por usar drogas para mejorar el rendimiento.