Mandela, siempre
¿Qué queda por decir de la grandeza de Nelson Mandela y su ejemplo de nobleza para el mundo entero?
Nada.
¿Qué no se ha dicho para que las palabras perduren como un monumento a la grandeza y la sencillez conjugadas al mismo tiempo en un sólo ser humano?
Todo.
Llegamos tarde al coro de voces laudatorias para dejar constancia de su admiración sin límites a ese hombre fuera de lo común, así como de su sincero y puro convencimiento de que lo más importante en esta vida no es la riqueza material. Más que ella confieren poder y dignidad la humildad, la modestia, los principios y los valores.
¿Qué dirán los políticos del patio, aunque sea para entrar en la moda de lamentar, de los dientes para afuera, la partida de aquel gigante?
Mejor que no digan nada.
Su silencio será mejor que cualquier mentira.
¡Honor a Nelson Mandela, un ser humano de aquí y de allá; de ayer, de hoy y de siempre!
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