Mandela
Todos vamos a morir algún día, de eso no cabe duda. Pero hay muertes más estremecedoras que otras.
La de Nelson Mandela, por ejemplo.
Se me dirá que soy un insensato al matar antes de tiempo a ese hombre fuera de lo común (estoy escribiendo estas notas el martes 25 de junio del 2013 a las 5 de la tarde), pero me justifico ante la realidad inevitable de que un día cualquiera ahora que está agonizando o dentro de diez años, al igual que yo o usted, lector o lectora, tendremos el mismo final, validando así estas ominosas reflexiones.
Mandela es, para mí, el ser humano más admirable del mundo a través de toda la historia.
El relato de su vida debería ser una materia obligatoria en los programas de enseñanza escolar en todo el globo.
Su ejemplo, su nobleza, su desinterés, su capacidad de perdonar, lo hacen único en la especie.
Cuando su corazón deje de latir, debería declararse día de duelo en todo el planeta.
Para citar tan solo uno de sus rasgos poco comunes, bastaría recordar como, condenado por sabotaje y otros cargos a cadena perpetua, este hombre extraordinario estuvo 27 años en la cárcel, y tras negociaciones obtuvo su libertad y ganó las elecciones de su país, Sudafrica, en 1994.
Una vez con el Poder en sus manos, no guardó rencor contra sus anteriores verdugos ni contra nadie. Su prioridad fue la reconciliación nacional.
Para terminar este homenaje al gigante Mandela, me permito transcribir a continuación su visión sobre la prensa, con la esperanza de que, de paso, nos sirva de sana reflexión a los periodistas dominicanos y de todo el mundo:
Una prensa crítica, independiente y de investigación dijo en una ocasión Nelson Mandela-, es el elemento vital de cualquier democracia. La prensa debe ser libre de la interferencia del Estado.
Debe tener la capacidad económica para hacer frente a las lisonjas de los gobiernos.
Debe tener la suficiente independencia de los intereses creados, aunque debe ser audaz y preguntar sin miedo y sin favor. Y debe gozar de la protección de la Constitución, de manera que pueda proteger nuestros derechos como ciudadanos.