El beneficio de los programas nacionales de mamografías en Europa, que permiten salvar vidas al detectar tumores en fases iniciales, supera el daño que pueden causar por el exceso de diagnósticos, y las mujeres deberían ser más conscientes del equilibrio beneficio-riesgo, de acuerdo a investigadores.
En la primera revisión global de los programas de mamografía en Europa, los científicos hallaron que por cada 1,000 mujeres de edad entre los 50 y los 69 años que son sometidas a estas pruebas cada año, se salvan entre siete y nueve vidas.
Por cada 1,000 mujeres analizadas, 170 tendrían al menos una evaluación no invasiva.