Malos augurios para la Madre Patria
Con el inicio de este nuevo año no se detienen las malas previsiones sobre el futuro de España. El 2012 comienza con una fuerte nebulosa sobre su sistema financiero, donde las entidades tienen que sanear por más de 50.000 millones de euros producto de la crisis en el sector inmobiliario, aún después de haber hecho reservas por 105.000 millones de euros, monto que equivale al 10% del Producto Interno Bruto español.
A parte del persistente problema inmobiliario, la madre patria debe cumplir con los nuevos requerimientos de capital de la Autoridad Bancaria Europea (EBA). En el caso ibérico, el déficit de solvencia es de 26.200 millones de euros, los cuales se disminuyen a 18.000 millones si se prevé que las instituciones pueden cambiar en acciones los bonos convertibles que tienen emitidos.
Por otra parte, el mercado de trabajo peninsular no ha tocado fondo. Los números verdes que se preveían para el 2011 se quedaron en alegres proyecciones para los más optimistas de los economistas. Pero todo parece estarse derrumbando con el paso del tiempo. La recesión cada día cobra más impulso, y en el 2012 todo indica que el empleo seguirá cayendo con fuerza. Increíblemente uno de cada cinco españoles que están en edad de trabajar y desean trabajar, no consiguen una plaza laboral.
Pero la base de todo este problema es la continua restricción del crédito, el cual es necesario como zapata del crecimiento de cualquier empresa o país. Y este flujo de crédito depende de la confianza de los inversores sobre la capacidad de cumplir las obligaciones de dicho país. La palabra clave es: Confianza, y este se ha convertido en un bien muy escaso en los últimos años. Producto del deterioro de las perspectivas, la tasa de desempleo se disparará para finales de este año entre el 23% y 24%, destruyéndose más de 400.000 empleos.
Recordemos que España está estrenando un gobierno nuevo, encabezado por Mariano Rajoy y el Partido Popular. Para tratar de revertir la difícil situación, el nuevo ejecutivo ha prometido presentar una reforma laboral en el muy corto plazo. Pero no esperemos resultados en lo inmediato, este será un proceso difícil y tortuoso, donde de seguro se verá mermada la esperanza inicial depositada en el Partido Popular. Pero para salir del atolladero hay que apretarse fuertemente el cinturón, y el inicio de año nos invita a ello.