Malditos ladrones
Yo que nunca he tenido éxito cuando de rifas se trata, pensé que el sábado con un fin de semana largo por delante- me había tocado el aforismo que dice: De la suerte y la muerte nadie se escapa.
Estaba a punto de empezar el almuerzo familiar cuando el BB llamó mi atención con el sonido que indicaba la entrada de un mensaje de texto.
En principio decidí ignorarlo para no estorbar el inicio de lo que para mí constituye la mejor ceremonia del mundo: compartir la mesa junto a la familia, que esta vez tenía, con la visita de mi hermano y su tribu, un matiz especial.
Cuando se es periodista congénito sobre todo si uno dirige la comunicación de una empresa problematizada- resulta imposible sustraerse de este tipo de cosas. Así es que revisé el mensaje y exclamé: ¡Vaya, qué suerte tengo!
El texto, proveniente del teléfono 829 981- 6632, decía: Felicitaciones!! La tómbola electrónica Claro te ha premiado con RD$50,000 + un celular Blackberry Storm. Llame ya!! 809 -225- 7041. Inf. www.claro.com.do.
Mi esposa una joven abogada con inteligencia felina- telefoneó de inmediato, no al número de la suerte, sino a Claro. Ofreció los detalles del mensaje y solicitó confirmar si el mismo procedía de la telefónica.
La respuesta al otro lado del teléfono- pulverizó un viaje que, en mi ingenuidad provinciana, ya estaba armando hacia Las Terrenas. Se trata de una banda de delincuentes lanzada a la pesca de incautos y hasta de gente inteligente distraída- para timarlos, especialmente con la tarjeta de crédito. Indignado y con mi sueño hecho añicos, llamé al 809- 225 -7041 para reclamar mi premio.
Un tipo tosco me saludó desde Claro Codetel. Y yo respondí: Están rodeados, salgan todos con las manos arriba, malditos ladrones, y eviten un baño de sangre. Antes de que colgaran escuché movimientos y voces como de gente batiéndose en retirada. Creo que al menos los asusté. Fue mi venganza por haberme creado una falsa ilusión.