Mafia y gansterismo

El asesinato de un cuestionado ex coronel de la Policía Nacional, al estilo de los gánsteres que solamente conocíamos en las películas, le pone la tapa al pomo a la desenfrenada carrera del crimen en la antes apacible y tranquila República Dominicana.
Es temprano para pretender que las autoridades puedan ofrecer ya resultados de sus investigaciones, pero la ciudadanía no está tampoco en disposición de aceptar con los brazos cruzados las consabidas promesas de que descubrirán a los culpables y de que se han nombrado comisiones especiales que al final de cuentas no hacen nada.
Uno de los principales obstáculos con que, en casos semejantes, tropiezan los investigadores honestos, es que muchos funcionarios y oficiales de elevados rangos y categorías están vinculados al narcotráfico y al lavado de activos, y son los primeros que ponen obstáculos para impedir que las pesquisas lleguen a feliz término.
El crimen contra el ex coronel y todo lo que está detrás de esa macabra acción requiere la máxima atención de los buenos dominicanos que, aunque parezca increíble, todavía quedan algunos dentro y fuera del Gobierno.
Este es el momento de darle vigencia plena, para que tenga verdadero sentido, a una frase muy desacreditada, y es aquella que habla de la necesidad de una investigación “caiga quien caiga”. Porque si se persiste en proteger vacas sagradas, por amistad o por complicidad, empecemos a rogar para no terminar todos achicharrados en el infierno.