Luchar contra el cáncer

Cada vez son más frecuentes los casos que demuestran que la temible enfermedad del cáncer puede ser derrotada.

En los casos que esa proeza ha sido posible suelen conjugarse una férrea voluntad del paciente, la disponibilidad del tratamiento médico adecuado y una detección temprana.

Otros factores podrían sumarse, pero en sentido general éstos tres son los más comunes.

Por lo tanto, las familias juegan un papel importante en lo relativo al estado anímico del paciente de cáncer. En ese núcleo se incuba el deseo de vivir y la firmeza de luchar contra la enfermedad.

Al Estado le corresponde mayor responsabilidad para el segundo elemento, crear las condiciones socioeconómicas para que el afectado de cáncer tenga acceso a los más modernos y adecuados tratamientos médicos y que la parte económica no sea un obstáculo para acceder a la medicina de calidad.

El último factor es responsabilidad individual. Cada persona tiene que tomar las medidas para prevenir la enfermedad y hacerse los chequeos necesarios para que, en caso de que este silente enemigo aparezca, detectarlo en la fase inicial.

Familias, Estado e individuos tienen tareas en esa cruzada de la humanidad contra el cáncer.

No necesariamente ese mal tiene que ser una condena de muerte y así lo testifican muchos casos de personas que lo han padecido y que han logrado curarse gracias a los tres factores mencionados.

Hoy se puede afirmar que, aunque poderoso, no es invencible.