Losas aligeradas
Esta semana pasada aconteció un incendio en el edificio donde un servidor tiene ubicadas sus oficinas particulares.
Por fortuna, el incendio en cuestión solo produjo daños materiales y todas las vidas envueltas están a salvo, sin mayores consecuencias.
No soy experto en materia de incendios, ni en la investigación de las causas de los mismos, por la cual solo externaré una preocupación, pendiente de que las autoridades competentes e interesados nos aporten a todos las explicaciones de lugar, despejando desconocimiento y temores.
Escribo esto porque la visita al sótano, donde presumiblemente se inició el incendio en el edificio MM en la calle Gustavo Mejía Ricart el pasado jueves, me produjo una gran incógnita que aún no he podido resolver. Es lo relativo a la facilidad y voracidad con la cual hizo combustión el material sintético, tipo foam que forma parte del cielo raso del techo del sótano.
Ingenieros que estuvieron presentes a lo largo del acontecimiento nos señalaban que este material es una innovación relativamente reciente en el mercado de la construcción del país. El uso del material sintético en la losa de hormigón armado moldeada con una serie de nervios asentados en un conjunto de vigas paralelas, también llamada losa nervada, abarata costos y facilita la construcción.
Pero resulta que el elemento que aparentemente producía más humo negro, espeso, y que dificultó la labor de los bomberos a lo largo del incendio, fue la quema casi inmediata del material sintético que rellena las losas aligeradas.
Es notorio como se construyen lo que el argot popular llama edificios plásticos, o sea construcciones con una proliferación de elementos sintéticos de relleno entre paredes y losas.
Cabe preguntarse si hay autoridad alguna que verifica y certifica la resistencia al fuego del uso de dichos materiales, pre y post construcción, para seguridad de la ciudadanía y evitarnos catástrofes de costos humanos que todos lamentaríamos.