Los viejos robles del PLD cerraron filas

La mayoría de los que participaron en la Plenaria del VIII Congreso del Partido de la Liberación Dominicana fueron formados cuando ese era un partido de cuadros y ven con ojerizas cómo la apertura de esa organización ha amenazado sus espacios.

Por eso fue prácticamente un sentir silvestre lo que se impuso cuando a contrapelo de la propuesta de su poderoso Comité Político decidieron imponer diez años de militancia para poder aspirar a ingresar al Comité Central.
Los danilistas

Contrario a lo que se pudiera creer, fueron los danilistas más radicales (en la campaña) los más entusiastas promotores de poner los diez años, pues entienden que muchos “advenedizos” los han desplazado del Gobierno y que ahora quieren utilizar sus influencias en el tren gubernamental para ingresar a la cúpula de la organización política.

La medida desagradó mucho a casi todos los del Comité Político, incluyendo al secretario general, Reinaldo Pared Pérez, y a Franklin Almeyda Rancier, quienes rompiendo una tradición peledeísta hicieron público su descontento.

Los que quisieron jugar al populismo

Sin embargo, dirigentes como Melanio Pared, Cristina Pérez de Amoró y Latty Vásquez pasaron malos ratos cuando quisieron presentar algunas propuestas que ellos entendían agradaría a los peledeístas ortodoxos.

Muchos entendían que ellos solo se querían hacer sentir ahora porque están lejos del poder y por eso sus planteamientos no calaron mucho entre los delegados.

En algunos casos hubo vestigios de desdén por parte de los participantes, pero sin llegar a abucheos.

Lo sillazos del PRI

La imposibilidad del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de celebrar su convención ha puesto de manifiesto una laguna jurídica que también afecta al Partido Revolucionario Dominicano.

No hay mecanismos para obligar a celebrar las convenciones cuando las autoridades han cumplido su mandato y eso hace que los quejosos recurran a métodos violentos, como son los sillazos y hasta el tiroteo.