SANTO DOMINGO.-La celebración del Día de los Santos Reyes Magos pasó prácticamente desapercibida en diferentes barrios de la Capital. A diferencia de años atrás, escasos grupos de niños fueron vistos jugando, montando bicicletas o tocando cornetas con ocurría en tiempos anteriores, desde tempranas horas del día.
En los populosos sectores de Capotillo, Simón Bolívar, Espaillat, Villas Agrícolas y Villa María, así como en Villa Juana y Villa Consuelo fue notoria la escasa presencia de infantes en las calles, al menos acariciando alguna pelota, guantes, bates y otros juguetes tradicionales propios esta fiesta de regalos.
Gracias a Dios y a Neftalí Cruz, estoy contenta porque encontré los juguetes de mis cuatro niños, comentó María Sulí, una madre de Villas Agrícolas que se traslado hasta el ensanche Luperón a buscar con qué hacer felices en este día a sus vástagos.
Neftalí Cruz, presidente de una liga de béisbol infantil, fue de las pocas personalidades que a través de la Renovación Carismática Católica repartió alrededor de 4 mil juguetes entre niñas y niños de escasos recursos.
Esta es una tradición del Ministerio Existencia y Caridad que hace esto todos los años y damos una cena de Nochebuena, como también llevamos comidas a familias necesitadas, explicó Cruz en la calle Diagonal Primera del Luperón.
Al margen de la algarabía que reinaba allí desde la una de la madrugada, el encanto de la tradicional fiesta de reyes, de los infantes poner yerba, agua, cigarro y menta a Melchor, Gaspar y Baltasar, a cambio de que estos les dejar juguetes, prácticamente se perdió.
Una buena parte de pequeños vendedores de juguetes afirmó que las ventas estaban muy flojas, distinto a otras épocas. La generalidad dijo que lo que más se vendía eran muñecas, pelotas y unos que otras bicicletas.