Los problemas esenciales
Desde el inicio de la República los dominicanos suelen inmiscuirse en querellas, recriminaciones y disputas estériles, relegando o tirando al olvido sus problemas fundamentales.
El país requiere con urgencia la sincerización financiera del sistema eléctrico.
La alta carga económica que le representa a nuestra industria la estructura financiera del servicio eléctrico reduce su posibilidad de competir con otros mercados.
Sin un vigoroso sector industrial no habrá equilibrio en la balanza comercial ni en la de pagos, ni empleos de calidad y todo lo que de ahí se deriva.
La modernización del campo es otro problema fundamental. Necesitamos producir alimentos a precios competitivos para suplir el mercado local y exportar en grandes cantidades.
Una industria y una agropecuaria competitivas garantizan empleos y divisas, pero también aseguran la atención de una demanda interna.
Los liberales de nuevo cuño y los conservadores perennes pisotean los avances institucionales posibles para poder regodearse en las discusiones y descalificaciones.
Desde el extranjero se ven con claridad cuáles son las fortalezas y debilidades del dominicano, pero las diatribas y los enconos impiden aprovechar al máximo sus bondades y abordar con seriedad los problemas fundamentales.
