Los platos rotos

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La medición del comportamiento de nuestra economía se hace cada vez más intensa.

Algunos, porque entienden como esto les afecta el bolsillo; otros, porque perciben que es el principal logro del partido de gobierno, y opositores, porque tienen la esperanza que ello se convertirá pronto en el talón de Aquiles del presidente Fernández.

Pero analizar y entender la economía dominicana es imposible sin contextualizar el panorama económico mundial.

La recesión económica global de los últimos dos años apenas está mostrando indicios de ceder, a pesar de los enormes déficits presupuestarios en que han incurrido la mayoría de las economías para salir de su estancamiento. Lo que no cede es el desempleo, el cual no ha mejorado, dificultando con ello la creación de una mayor demanda.

El poco crecimiento que se registra, es empujado por la expansión de las economías de los países llamados BRIC: Brasil, Rusia, India y China. Además, entre países “desarrollados” se libra una guerra soterrada de tasas de cambio para estímulo de sus exportaciones, perjudicando con ello las posibilidades de exportación del resto del mundo.

La decisión del banco central norteamericano, el llamado Fed, de lanzar unos 600,000 millones de dólares en inorgánicos para comprar títulos de deuda de su propia Hacienda, dificulta aún más la recuperación económica. Ya estamos viendo el resultado traducido en alza de precios de productos básicos como el petróleo, el maíz, harina, etc., que de nuevo se convierten en la plaza más cómoda para la especulación y el lucro.

El dólar ha creado niveles de liquidez que han de perjudicar aún más a países pequeños como el nuestro, y beneficiar la economía especulativa.

Mientras, tratamos de equilibrar nuestras finanzas luego de haber seguido el patrón fondomonetarista de estimular la economía con medidas anti-cíclicas basadas en el incremento del gasto.

Veamos el rumbo que tomarán las finanzas mundiales y cómo habremos de posicionarnos en este venidero 2011, expansión económica o contracción; estabilidad o inflación. Ojalá no paguemos los platos rotos de otras economías.

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