La creencia común de que los espejuelos pierden efectividad, dejan de funcionar adecuadamente o se ponen viejos es falsa, a menos que sufran ralladuras o roturas, las lentes que los componen mantienen la gradación con que fueron fabricadas.
Lo que cambia es el ojo, en función de la edad y de la evolución de las patologías que lo afecten.
“Los defectos refractivos del niño evolucionan muy rápido.
Si no se corrigen totalmente, sus ojos aprenden a ver mal. Esto afecta su rendimiento escolar y sus patrones de conducta, por lo que es vital que reciban atención médica para evitar daños irreversibles”, advierte el retinólogo Juan Lorenzo Ubiera, de la Fundación Centro Láser.
En los adolescentes, la miopía se inicia entre los 14 y 15 años.
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