Los Juegos y el populismo
Todo el mundo tiene derecho a emitir juicios sobre la realización o no de un evento que como los Juegos Nacionales tienen incidencia nacional; primero, por su elevado costo para su realización, y segundo, por los resultados en el desarrollo deportivo en los niveles básicos del deporte.
Como es normal, unos están de acuerdo con que se continúen efectuando, y otros radicalmente opuestos a esa posición.
Reitero que hasta el momento los Juegos Nacionales han sido un verdadero fiasco en casi todos los aspectos, producto de la falta de una política coherente y bien definida por parte del movimiento deportivo, que hasta el momento ha demostrado una incapacidad absoluta en por lo menos mantener en buenas condiciones las decenas de instalaciones deportivas construidas para esos fines a un costo de centenares de millones de pesos.
Si como asegura el Fondo Monetario Internacional el país tiene que apretarse los cinturones, es hora de que se reconozca que no es propicio efectuar un evento que no ha dado los frutos para lo que fue concebido.
Si se evalúan los resultados de los Juegos Nacionales, se verificará sin muchos análisis que no vale la pena seguirlos celebrando.
Sería un populismo barato justificar que el país debe continuar la fiesta del derroche que se ha venido orquestando sin ningún tipo de miramientos con el montaje de una actividad de esa naturaleza, sin planificación ni objetivos claros.
Muchos justifican los Juegos Nacionales bajo el pretexto de que para que se roben el dinero es mejor que siga la rumba, no importa el precio ni los resultados finales.