Los huevos, de nuevo

Toda crisis tiene un lado bueno y termina edificando más a los ciudadanos, sobre todo cuando se trata de los rubros alimenticios de mayor demanda, como sucede con la alta producción del huevo doméstico.

Se trata de uno de los componentes de la canasta familiar que, afortunadamente, no tiene que ser importado, ya que hay tanta producción que el Gobierno tiene que intervenir para regular al sector.

Esa crisis pone los números al día. Tenemos una producción de huevos que ronda los 140 millones de unidades mensuales. El mercado consume entre 115 y 120 millones, lo que arroja, según las autoridades de Agricultura, un excedente que oscila entre 20 y 25 millones de unidades cada mes.

En el pasado ese excedente lo asumían el mercado haitiano, Venezuela y otros países de la región, que cerraron sus puertas ante el problema sanitario todavía irresoluto en el país. El Gobierno se muestra tímido para mediar en el caso de controlar la producción y más limitado para influir en la venta del huevo en el mercado exterior. Al menos, si se consiguiera trabajar con mayor voluntad en esta dirección redundaría en un alivio del problema, ya que el excedente tendría una venta asegurada.